Las hadas raiceras, como su nombre indica, viven entre las raíces de los grandes árboles del bosque. Crean su pequeña guarida, porque no llega a ser una casa, justo debajo del tronco del árbol, excavando un poco entre las enormes encinares o castañares, depende de en qué reino vivan.

En Solterra o en Terramar no hay hadas de esta clase, pero en el resto de reinos sí que existen, sobre todo en los alrededores de Llanura Arbórea.

Son curiosas y les gusta caminar con los viajeros a quienes roban pequeños objetos brillantes o inútiles, que almacenan en su pequeña guarida. Cuando las llenan, entierran su tesoro y se buscan una nueva guarida. A veces no se acuerdan de que tienen una anterior y se sorprenden cuando desentierran viejos tesoros olvidados.

Suelen medir entre la altura de la rodilla a la cadera de  un hombre adulto y se dedican principalmente a sanar. Son de naturaleza independiente pero bondadosa y si huelen la enfermedad, se acercan al viajero y les prestan sus servicios, a veces por una escudilla de comida y de pequeños objetos que se puedan encontrar.

Tienen un gran don para cuidar niños, como demuestra Musguete en el libro.

En el caso de esta graciosa hada, nació en Llanura Arbórea, y se instaló en uno de los más grandes encinares, donde puede ver a todos los viajeros y divertirse con ellos. Ella tiene una guarida un poco más grande y además de sus preciados objetos, tiene una gran selección de hierbas con las que prepara tinturas y jarabes. A veces los vende a los terramarinos, a veces a los habitantes de la Llanura. Tiene ese don especial para sanar fiebres y enfermedades infecciosas.

A Musguete le gusta mucho viajar con la gente, pero no siempre es bien recibida por su afición a despistar objetos. Es muy sociable y le gustaría tener una familia. Cuando conoce a Aricia y ve cómo la tratan en el grupo se siente esperanzada y bendecida, y cuando la llaman para cuidar a unas niñas muy especiales, accede con gran gusto. Adora a las niñas y ellas sienten los mismo.

Un gnomo con las piernas torcidas, Pulgoso le mira con cariño. ¿Llegará a tener una familia de verdad?

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