Terramar es uno de los reinos más importantes de Asandala, en cuanto a población y riqueza. Y sin embargo, está bajo las aguas del Mar Profundo.

El Mar Profundo se extiende desde las orillas de Playas Limpias y bajo Etherea. Acaricia las montañas del Más Allá que rodean Solterra y la Llanura Arbórea e incluso baña las gélidas y terribles tierras de Isla Niebla.

Son aguas vivas, que cambian y se transforman según lo que contacta o quienes se bañan en ellas. La zona que corresponde a donde se situaba Etherea en sus inicios tiene una gran profundidad. Ni los más aguerridos sirénidos se han atrevido jamás a internarse en ella. Se dice que de ahí salió la gran explosión de magia que elevó Etherea hasta el cielo de Asandala. Pero a ciencia cierta nadie sabe cómo fue.

Desde allí se accede a las primeras edificaciones de Terramar, realizadas con rocas y magia. Una serie de burbujas de piedra forman las espartanas viviendas de los sirénidos. Algunas están comunicadas entre sí, y otras son individuales. Todos los sirénidos son capaces de vivir y dormir bajo el agua pero también dentro de las rocas donde el aire circula gracias a la ingeniería de los gnomos constructores, que los comunicaron con las cuevas que existen bajo las montañas del Más Allá.

La mayoría de la población de Terramar ya no es sirénido puro. Son muy raros, incluso el rey Guardamar, y los sirénidos Temor y Hazaña no son puramente descendientes, por lo que pueden respirar fuera del agua, y más ayudados por las membranas tejidas con el cabello de las primitivas sirenas. (Ver post de sirénidos).

Si un habitante es capaz de habituarse a vivir bajo el mar, es muy feliz allí. Igual que en Etherea, hay una gran universidad donde se forman los más hábiles ingenieros y los más creativos poetas. Puedes contemplar y participar en obras de teatro, en el mercado y en cualquier momento, salir por los pasadizos y comerciar con los solterranos o los habitantes de la Llanura Arbórea.

Los más audaces todavía descubren tesoros escondidos en forma de piedras preciosas que intercambian o venden en los mercados. Otros se dedican a la agricultura, en este caso de deliciosas algas que son el sustento de muchos habitantes de Asandala.

Son un reino próspero dirigido por un inteligente sirénido y su esposa, de origen humano y hermana de la reina Maisiri. El heredero de Terramar es Mekko un pequeño travieso, que será compañero de juegos de Aricia. Le enseñará lugares especiales y secretos, incluso llegando a ponerse en peligro.

Es un lugar bello para vivir, iluminado tenuemente con bolas de luz de aceite de ballena, pero lo suficiente para poder llevar un orden en las calles y que los habitantes se sientan seguros.

Los contrabandistas suelen negociar con algunos habitantes pero no se atreven a bajar a la ciudad, y los pocos animales peligrosos son controlados por los sirénidos. De vez en cuando hay algún accidente, sobre todo si alguien se atreve a acercarse a la Fosa de los Trolls de agua.

Aricia y Mekko, en su ingenuidad de niños, tendrán un tropiezo con los trolls.